5 dic. 2010

LA OVEJA ABURRIDA

Había un lindo rebaño de ovejas mimadas y protegidas por un esmerado pastor, no les faltaba nada pues el pastor se preocupaba que todas sus necesidades estuviesen cubiertas abundantemente, entre todas las ovejas estaba Adelina, siempre quejosa porque se aburría mucho, nunca pasaba nada, el pastor las hacia descansar en verdes praderas, cuando Adelina se tumbaba sobre una pequeña piedra, en lugar de levantarse y tumbarse en otro lugar, se quejaba de que el pastor las llevaba donde había piedras, cuando el pastor disparaba su escopeta a los lobos que intentaban raptar algún miembro del rebaño Adelina se quejaba del molesto ruido, cuando el pastor llevaba el rebaño a beber en las aguas tranquilas y mansas de un afluente del rio donde las aguas eran corrientes y transparentes, Adelina se quejaba de que nunca las llevaba a beber al rio donde parecía emocionante, ese rugir de las aguas sobre las rocas, así que un día aprovechando un descuido del pastor decidió divertirse por si sola y sin la estresante mirada de su cuidador, caminó asta orillas del rio e intentó beber en la orilla pero la presión era fuerte y no podía, eso es porque hay poca, pensó Adelina y comenzó a adentrarse poco a poco en la corriente del rio al fin de cuentas podía controlar la situación, y sin darse cuenta Adelina el agua la cubrió con su agresivo manto y la hizo perder el control, Adelina seguía la corriente sin poder salir de ella, dando vueltas y golpes sobre las grandes piedras rio abajo, después de mucho sufrir en este inesperado viaje, Adelina vio el final del rio, y se puso muy contenta, por fin dejaría ese martirio y podría volver con su rebaño a las verdes praderas, pero al llegar donde acababa el rio Adelina tubo una desagradable sorpresa, el rio no acababa, era una alta catarata por la que inevitablemente cayó Adelina.
Salmo 23:1-2 El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, junto a aguas tranquilas me lleva. (La Palabra)

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