25 ene. 2009

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?.
Desgarradora expresión la de Jesús en la cruz, que no podemos creernos de ninguna manera que nuestro amado Dios abandonase a Jesús, podemos aceptar que lo abandonase como abandonaron a Moisés río abajo, pero en realidad le vigilaban para
que no le sucediese nada malo. Leí en un libro de un prestigioso escritor cristiano que en realidad Dios nunca abandonó a Jesús y ponía un precioso ejemplo, es como el padre que su hijo tiene un accidente, lo lleva al hospital, lo pone en manos de los médicos y se retira para que no le vea llorar, a mi me enterneció tanto que en una predicación sobre el Salmo 22 lo expliqué a la congregación, fue muy bonito explicarlo como lo había leído en el libro. Días después estaba en presencia del Señor y me reveló que había mentido a
la congregación, Lloré en su presencia y el mismo me consoló con una sola palabra, mi
pueblo tiene la culpa de no conocer mi palabra.
Abandonó realmente Dios a Jesús, porque si le abandono a él, también nos puede abandonar a nosotros, la respuesta es contundente SI, ¿por que? Por que lo dice la palabra, en el Salmo 22 y en los evangelios, Jesús dice Dios Mio, Dios Mio ¿por qué me
has desamparado? Decir lo contrario hacemos mentiroso a Jesús y lo rebajamos a la
altura del ser humano que no se entera de nada, también hacemos mentirosa a la palabra de Dios, diciendo que dice lo que no es verdad. Por tanto Dios desamparó a
Jesús y no fue por pecar, porque Jesús nunca pecó. Fue sencillamente porque Jesús se
cargó de pecado, cargando con mi y tu pecado y el de todo aquel que acepta la salvación de forma gratuita. Entonces nos queda claro que si pecamos Dios no nos
abandona, pero si no limpiamos nuestros pecados por la sangre de Jesús y nos vamos
cargando, entonces Dios si nos abandona porque él no se mezcla con el pecado, y porque inutilizamos el sacrificio de Jesús.
Para terminar un ejemplo de cómo nos podemos cargar de pecado sin darnos cuenta, el
ganadero que trabaja limpiando sus cerdos, va tan sucio que si le cae una gota de aceite
ni la ve, ese mismo hombre si va de boda y le cae esa gota de aceite se cambia la camisa, pero un buen cristino/a a veces somos como las cortinas, que se van llenando de polvo y no se nota, pero cuando las lavamos vemos lo mal que estaban.
Si tienes una manchita quítatela que cuanto mas tiempo tardes mas fuerte se agarra.
Safet Hernández

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