21/8/2009

NEGOCIAR CON DIOS


Se buscan las bendiciones, más que los tesoros de los piratas de antaño, y como medio más usual, se opta por negociar con deidades. A menudo el cristiano se deja llevar por esta corriente e intenta negociar con Dios, pero: ¿Acepta Dios esta negociación? Deseo dedicar esta reflexión; a las diferentes negociaciones de gente desesperada, en busca de soluciones a sus problemas. Solo hay dos bloques Dios y Satanás. Todas las demás deidades acaban en estas dos, o son derivadas de estas mismas. Por supuesto que la victoria está en Dios, que es Todopoderoso, incluso Satanás llamado Lucifer fue creado por Dios. Puesto con un tercio de los ángeles sobre el trono de Dios, al querer ser igual a Dios; fue expulsado del cielo con sus ángeles, pero Dios no le quitó el poder que le había dado, aunque reservó un día para hacerlo, día que está a punto de llegar. El creado nunca será mayor que el creador, por tanto; cien por cien demostrado y garantizado, la victoria está en Jesús.
¿Cómo se puede negociar? Para entender el concepto, boy a poner un ejemplo muy parecido con el que podrás entenderlo. Negociar nosotros con Dios; es igual a un niño negociando con un adulto.
Imaginemos un niño de cinco años, si negocia; con un pederasta, por un simple caramelo, le dará la mano y será su perdición. Igual pasa con todo proceso del ocultismo, por muy poco; acabas en las garras de Satanás.
Si negocias con Dios sin que sea tu padre; no recibes nada, en una ocasión fui a visitar a un pariente, en el mismo edificio vive un hombre que tiene dos o tres esposas, cada una de ellas varios hijo pequeños, subiendo por la escalera unos cinco o seis hermanos siendo el mayor de unos seis o siete años, jugaban en el rellano, uno de ellos me dijo; me das un euro, le dije “no” tenía mis razones, el enfoque de su negociación no era muy correcto. Sin embargo me encanta dar alguna moneda a los niños aunque no sean mis hijos, se ponen tan contentos, me encanta hacerles felices, así son los no nacidos de nuevo intentando negociar con Dios el planteamiento no es el correcto. Cuando mis hijos eran pequeños, a veces había negociado con ellos, un helado por la promesa de que se compartirían bien siempre ¿y yo recalcaba pero siempre? Ellos respondían si siempre (de lo contrario veían peligrar la degustación de un rico helado), estaban convencidos que lo harían, yo sabía que lo harían mientras le durase el helado, pero eran mis hijos y deseaba regalarles ese helado.
Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del padre de luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Dios es igual; si no eres su hijo, puede o no; contestar tu oración, pero si eres su hijo el primer ilusionado en contestar será el mismo Dios (al final de esta reflexión te enseñaré como ser hijo de Dios).
Si el helado lo pides a Satanás será dulce al principio y amargo al final.
Cuando el niño es mayor, 10 años, la situación cambia, ya las cosas que hacia con gracia, no son graciosas, empiezas a exigirle respeto y responsabilidades, y eso lo confunde considerablemente, ¿porque antes era gracioso y ahora no? Sabemos que empieza para su vida un periodo de aprendizaje necesario para su porvenir. Con Dios es igual, pasa de un estado que parece que flotas o saltas sobre algodones, a una situación que no entiendes, no desesperes que; es por tu Bien, Dios no quiere que estés flotando en el limbo, quiere que te prepares para sus negocios, que son nada más y nada menos que ayudar a los más desvalidos, no te asustes ni preocupes, Dios no prescindió de ti, solo te prepara para que seas útil en su obra, tengas diez años naturales a setenta, el proceso es el mismo, esta edad de desconformidad la sigue Satanás en busca de los descontentos, para poder acercarlos a su malvada intención.
Pasamos a la adolescencia, una edad difícil en lo natural y de igual forma en lo espiritual, creen saber más que los padres, intentan negociar a las bravas, en lo natural conozco adolescente que han dado ultimátum a sus padres “o me compras la moto o dejo de estudiar” Con Dios pasa lo mismo, algunos adolescentes espirituales, creen saber más que los pastores, algunos asta se marchan de la iglesia, igual a algún adolescente que marcha de casa.
Hablemos de la negociación adulta, si a los veinte años no has madurado poco se puede esperar, has sido un caprichoso o un rebelde, si con veinte años en el Señor no has madurado, siempre están los estudios para adultos pero cuesta más aprender de mayor que de joven.
Muchas veces, la bendición no encuentra camino para llegar a nuestra vida, y nos preguntamos ¿por qué Señor? Pero Jesús dijo el mayor sirva al menor, muchos interpretan como; el mayor sírvase del menor.
Jonás es mandado por Dios ir a Nínive, y decide ir a Tarsis (lo que hoy es España) tenía sus razones, (un día de estos le dedicaré una reflexión) lo traga un pez, donde estuvo tres días, en el vientre del pez, podía oler su propia muerte, y se arrepiente; decide negociar con Dios y hace una oración, la puedes ver, en Jonás 2:1-2, ¡qué arrepentido estaba Jonás! Sobre todo porque le había salido mal la decisión, pero es la misma historia que hoy en día, cada uno vive a su manera, el pecado está muy bien visto en la sociedad, su denuncia mal porque es intransigencia, cuando va bien es porque la sociedad se lo sabe montar, si va mal entonces se culpa a Dios.
Había un profeta en el antiguo testamento llamado Balaam que amaba las riquezas materiales, y aceptó ir al rey Balac, para hacer un servicio a cambio de importantes regalos, al final nada prosperó, pero en nuestro tiempo los Balaam se cuentan por miles, la iglesia de la prosperidad, sentados con la mente en el dinero en vez de tenerla en Cristo, Predicadores estrella poniendo precio a lo que recibieron de gracia, desgraciadamente muchos siervos de Dios, mas que servir se sirven por dinero, “y estos no sirven para servir.”
Pero también hay otros, con negociación justa, Jesús en Getsemaní, Padre si es posible pasa de mi esta copa, pero no se haga como yo quiero sino tu voluntad.
Negociaciones lindas las de unos amenazados, Hechos 4:29-30 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. ¿Cuántos quedan de estos? Que estos dos versos formen parte de nuestra vida, cuando queramos negociar con Dios, esto; si somos hijos, si no lo eres hay un camino; que no es el de ninguna religión, ni filosofía, acepta a Jesús como tu salvador arrepintiéndote de tus pecados, no hagas nada, no pagues nada, es un regalo que tienes que tomar por fe, dice en Efesios 2:8 y 9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
No son las muchas oraciones, menos los repetitivos rezos, las bendiciones de Dios se obtienen teniendo un corazón sincero y lleno de amor para nuestro Dios, en el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo y mediante la intervención del Espíritu Santo.
Safet Hernández

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