8 ene. 2011

RAMITO DE PLÁTANOS

Hace unos días mi madre me desveló algo que me hizo llorar, ella pasa de los ochenta años, y en su corazón está grabado algo que hizo en su juventud, yo pienso que era algo maravilloso, mis padres eran muy pobres, vivían en una aldea alejada del pueblo me cuenta mi madre que cuando iba a comprar al pueblo siempre dejaba un ramito de plátanos a mi abuelo que por su enfermedad no podía comer de casi nada, pero un plátano con pan le sentaba bien, me dice mi madre; mis niños no podían saborear los plátanos pero mi padre no podía comer otra cosa, si algo tuviese que reprochar a mi anciana madre es disculparse por tan preciosa acción, pues son nuestros padres lo primero en nuestras vidas, quien lo dio todo por nosotros.
Tenemos padres terrenales, pero también un padre celestial, que espera le demos un ramito de plátanos, no en forma de comida, pero si con el amor que mi madre lo daba a mi abuelo, la gente piensa que Dios es tan inmenso que tiene cosas muy importantes en las que ocuparse, Dios es inmenso pero son las cosas pequeñas nacidas del corazón las que le hacen saltar las lágrimas, dice en el Salmo 32:29 No seáis como el caballo o los mulos que tienen que ser atados para que se acerquen a ti, Dios aunque sea poderoso quiere que nos acerquemos a él con amor y confianza.

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