11 may. 2009

EL TREN

El reino de Dios es como un tren.
Dios sería como la tierra firme (solo virtualmente, Él es muchísimo mas), Jesucristo los raíles firmes inmovibles de donde no podemos salir, y si lo hacemos, sucede un desastre en forma de accidente.
El Espíritu santo sería la energía eléctrica que hace mover el tren, la fuerza que hace mover el tren no se puede ver, pero existe, si la tocas indebidamente te quedas carbonizado; Jesús dijo en Mateo 12:31-32 el que blasfeme contra el padre o contra el hijo le será perdonado, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no le será perdonado, en esta vida ni en la venidera.
Al ser la energía invisible tienes que conectarla por fe, pero si no lo haces el tren no anda. Puedes conectar muchos vagones pero seguirá parada, ah bueno pero siempre estará disponible una locomotora de gas oil, o de carbón, ya… pero estas locomotoras contaminan con gases tóxicos a los hombres, tienen menos potencia, tiempo limitado de autonomía y usan una energía no renovable, por tanto de un tiempo limitado, pero desgraciadamente eso es lo que prefieren o simplemente hacen muchas religiones, el perjuicio que hacen con su contaminación es peor que el beneficio que dicen realizar.
Los cristianos somos los vagones enganchados unos con otros, por enganches de amor, con un pasador de oración que une los enganches, y lleva un enganche de ayuno como seguridad por si alguno se rompe.
Sucede que los enganches tienen roce entre si, por esto tienen que tener una cierta tolerancia entre ellos y estar bien engrasados con grasa de alta calidad, de marca; perdón, que es la mejor que hay en el mercado.
Cuando hay pocos vagones es mas fácil soportar la tirantez, pero cuando hay muchos, la presión es mas pronunciada, cuando va cuesta abajo, todo va bien y no suele haber problemas, cuando circula en recto los enganches empiezan a quejarse, pero cuando viene la prueba de la cuesta arriba, (telaa… marinera...) tienes que estar muy bien engrasado y ser enganche de calidad, porque si eres de imitación te rompes.
El ser cristiano auténtico solo es para valientes, porque estamos llamados a circular en recorridos de largas distancias, unidos a nuestra locomotora que es el pastor, déjalo que sude, porque tiene que tirar de todos los vagones, su enganche a de ser un poco mas fuerte, pero cuando hay muchos vagones se suele poner algunas locomotoras salteadas para ayudarle.
La misión del tren es llevar a todo pasajero que quiera libremente coger el tren, hay quien piensa que no necesita el tren y nunca va a ninguna parte, también el que quiere ir hacia el sur, y con toda su buena voluntad, coge el tren hacia el norte (dicen todos los caminos llevan a Dios, y el infierno se llena de gente muy, muy buena), si no coges el tren correcto cada vez te alejas mas de tu destino que es la vida eterna.
Tienes que estar a la hora en la estación para coger el tren, porque no sabes si será el último que puedas coger en tu vida, hay mas profecías de la 2ª venida de Jesús que de la primera, no te quedes, dice Jesús que vendrá como ladrón en la noche, repito, coge el tren ahora que estas a tiempo, quieres saber donde están las estaciones, en cualquier iglesia local, no te confundas todo lo que parece iglesia no lo es, hay edificios que parecen estaciones y no lo son.
El hecho de que suban o bajen en las estaciones, no debe preocupar a los vagones, su misión es solo de transportar viajeros que voluntariamente quieran estar.
Eso si, todo el que sube al tren, a de comprar su billete, para estar tranquilo que llegará a su destino, es decir aceptar a Jesús como Señor y salvador, para tener la garantía de llegar a la vida eterna, de lo contrario solo dará un reconfortante paseo.
El trayecto final para todos los que estén en el tren con billete auténtico, correctamente adquirido, es una ciudad con calles de oro, mar de cristal, y piedras preciosas por todo lugar, puedes leerlo en Apocalipsis en todo el capítulo 21, que nos habla de CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA.
Anímate sube al tren que no te arrepentirás, y verás paisajes que ya nunca olvidarás.

Safet Hernández

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