11 may. 2009

MELOCOTONERO

Dios nos da bendiciones para nuestra edificación como sería comernos un rico melocotón, después de saborearlo, con el hueso que no es comestible lo enterramos en el jardín.
La palabra de vida que damos a una persona a su tiempo dará fruto, como con el hueso que acabamos de enterrar, no nacerá inmediatamente, parece mas bien una perdida de tiempo.
Este es un proceso parecido al cristianismo, y vamos a verlo desde dentro de la tierra.
En el interior del oscuro hueso brota una planta, que llegado el momento rompe la dura cáscara, este es un proceso de dolor y confusión, porque lo primero que la planta encuentra no es la luz, es tierra, pero es necesario que el hueso muera a si mismo, para que el árbol tenga vida, si no muere el hueso, quedará completo, pero nunca llevará fruto.
Es el mismo proceso de alguien que quiere tener fruto en Dios, primero a de germinar la semilla y después poner en funcionamiento un sistema natural, es un tiempo de confusión pero no es lo mas peligroso.
Ahora si.. La planta rompe la tierra y tímidamente empieza a mirar la luz del sol desde un tierno tallo con dos hojitas, este es el momento en que la persona que ha aceptado a Jesús empieza a ver algo de su grandaza, pero este es un tiempo de máximo peligro, ya que alguien puede pisar el brote y destrozarlo, por esto es importante el lugar donde esté plantado, lo mejor es plantarlo en un lugar donde se hable de la Biblia en toda su pureza.
Este es el tiempo donde no se puede escatimar esfuerzos, hay que protegerlo, te preguntarás ¿a quien? Al tallo o al cristiano, a los dos, hay que cuidarlo porque su sistema natural de supervivencia no está desarrollado, ante las inclemencias del tiempo,
Ni adversidades varias.
Poco a poco va creciendo, y una primavera le salen siete flores, por fin va a dar fruto, pero solo es un tímido comienzo, por que eso no es ser un melocotonero, los pequeños árboles dan frutos escasos.
Va pasando el tiempo y lo que mas escucha es paciencia, no es fácil, pero es necesario.
Si ha estado bien plantado, bien cuidado, en tierra fértil, llegará una primavera en que sus flores se contarán por miles, y esas lindas flores germinadas por incansables insectos, en forma de oraciones, darán paso a deliciosos melocotones, entonces si ya será un melocotonero.
No te canses de plantar y cuidar árboles porque son vida.

Safet Hernández

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