12 may. 2009

LAS DOS NIÑAS

No se si fue un documental, o alguien me envió un power point, no puedo recordar ni el momento ni el lugar, pero si una escena que quedó grabado a fuego en mi corazón.
Era la tristeza de dos niñas, una era de raza negra, muy pobre, de un poblado no se donde, se podía leer entre líneas el desconsuelo de quien no tiene esperanza, porque no sabe por qué, ni para qué esta, donde está.
La otra era una niña rubia, sentada en una lujosa silla en un lujoso contorno, pudiera parecer que lo tenía todo, pero en su mirada perdida en el tiempo y el espacio dejaba leer entre líneas la cruda realidad de la soledad, que en este llamado primer mundo, dejamos de vivir con el único propósito de vivir mejor, quien recibe las duras consecuencias son los mas pequeños.
Esta imagen me lleva a reflexionar, sin saber que decir, porque el tema me deja sin palabras, al contemplar que la necesidad del ser humano es la misma seas pobre o rico, si de materialismo hablamos.
Alguna vez escuché decir; no debiera llamarse rico al que mas tiene, sino a quien menos necesita.
Pero digo yo; No es mas pobre el que menos tiene, es aquel a quien le falta la paz interior, el alto índice de suicidios no se dan en los más pobres, sino en los más pudientes.
He descubierto en esta reflexión que yo soy rico, sin dinero pero rico, porque he encontrado algo mas precioso que el oro y la plata, mas valioso que comida y bebida, es poder ser hijo de Dios, suyo es el oro y la plata nos dice en; Hageo 2:8.
Ser hijo de Dios puede serlo el rico conservando su dinero, o puede serlo el pobre sin necesidad de hipotecarse, para ambos el precio de la paz es el mismo, en; Efesios 2:8-9 nos dice que la salvación es por fe, es un regalo de Dios para que nadie se gloríe.
La riqueza de Dios no son números en el banco, dice; Isaías 53:5 entre otras cosas, el castigo de nuestra paz fue sobre él y por sus llagas fuimos nosotros curados.
Te invito desde esta reflexión que encuentres la verdadera riqueza que es la paz interior, solo tienes que arrepentirte de tus pecados y aceptar a Jesús como tu Señor y salvador, no as de hacer un ritual, ni necesitas un intermediario, usa tus palabras y sobre todo lo que más impresiona a Dios ábrele tu corazón.
Si en algo puedo ayudarte, cuenta conmigo.

Safet Hernández

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