10 jun. 2009

LA MOTO











Cantaban los pájaros su melodía
filtraban los árboles rayos del sol
por doquier la vegetación resplandecía
hablando las maravillas de Dios.

Adoraba con ilusión y devoción
cuando un intrépido tronar
me golpeó en el corazón
vapuleando mi preciosa paz.


Era una moto de montaña
su conductor no me podía ver
era el enemigo con artimaña
para mi adoración poder romper.

Con más ímpetu clamé al cielo
mi alabanza era sincera
Dios viendo mi anhelo
la victoria me dio por recompensa.

Safet Hernández

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