6 dic. 2011

LE ABRIÓ LOS OJOS

Entonces Dios le abrió a Agar los ojos y vio un pozo de agua. Enseguida fue allá, llenó el odre y dio de beber al niño. (Génesis 21:19).
Los errores que cometemos, tienen unas consecuencias inevitables, repasemos someramente la vida de Agar y veremos que hay de las que podemos aprender.
Abram y Sarai (más adelante Dios les cambia el nombre por Abraham y Sara) eran ya viejos, cuando Dios les promete un hijo Gn. 15:4, pasaron los años y como Sarai había sido estéril en su juventud, ahora era vieja, además sin el periodo natural de las mujeres, ella misma convenció a su marido de que lo que Dios quiso decir era que se acostara con su esclava Agar que era de su propiedad, y eso era parecido a tener ella un hijo, Abram aceptó pensando que esta era la promesa de Dios de que sería padre Gn.16:2.
Agar quedó embarazada de Abram y despreció a su señora Sarai Gn. 16:4, la vida se le complicó en gran manera a la esclava, porque Dios da gracia al humilde y resiste al soberbio (Santiago 4:6) Agar era maltratada por su dueña y tubo que escapar Gn. 16:6, El ángel del Señor la hizo volver y someterse a su señora Gn. 16:7-9, pero le dio una promesa que su hijo sería una gran nación tan grande que nadie podría contar Gn. 16:10-12, Agar tubo un hijo que se llamó Ismael, como hacemos nosotros Agar olvidó esta promesa de Dios.
Cuando Abraham y Sara tuvieron un hijo al que llamaron Isaac, Ismael se burlaba de Isaac, por lo que finalmente Agar e Ismael fueron expulsados de la casa de Abraham Gn. 21:14 (la historia es muy larga pero la puedes leer en Génesis 1º libro de la Biblia).
Anduvieron errantes Agar e Ismael, asta que les faltó el agua, a tal punto que Agar dejó a su hijo debajo de unos arbustos para no verlo morir Gn. 21:15-16, aquí Agar estaba olvidando la promesa que Dios le dio en Gn. 16:10-11, que su hijo sería una nación muy grande y tan grande fue, que es el padre de los árabes.
Agar desfallecía y ante las dificultades todos olvidamos las promesas de Dios pero que bueno que nuestro Dios no olvida ninguna, cuando Agar pensaba morir de sed, Dios le abre los ojos y ve una fuente Gn. 21:19.
No fue que Dios creó una fuente, la fuente ya estaba, fuese nacimiento, riachuelo, no sabemos que tipo de fuente, pero lo importante es que había una fuente y Agar no la había visto y Dios le tubo que abrir los ojos.
El problema de Agar es el mismo que el nuestro, que hay veces que miramos y no vemos, y los tentáculos de la desesperación estrangulan la más fácil de las soluciones, en ese caso solo tenemos que pedirle a Dios que nos abra los ojos.
Hay una frase mía a la que tengo mucho cariño, cuando alguien me pregunta como estoy, contesto unos días bien y otros mejor, si es necesario explico que los días buenos están para que podamos apreciar mejor los días mejores, si no sacamos provecho de esta diferencia habrá días malos y otros buenos, porque no habremos aprendido nada.
Un día bueno es cuando Dios nos abre los ojos, para que veamos un día mejor.
Si tienes un día gris, piensa que hay días nublados donde no se ve el sol, pero las plantas crecen igual.
No menosprecies tus errores y aprende de ellos que lo que suma es el final, Abraham recibió una promesa de que sería padre, cometió errores porque eso era imposible, pero no se alejó de Dios, no fue padre de un hijo un hijo, lo fue de ocho, Ismael con Agar Gn.16:15, Isaac con Sara Gn.21:2, y seis hijos con Cetura (después de muerta Sara) Gn. 25:1-2.
Lo que para ti sea ceniza, Dios lo puede convertir en una preciosa hoguera.

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