1 oct. 2012

CARÁCTER DE JESÚS




Dios dijo de Moisés , que era el hombre más manso de la tierra, eso era porque aun no se había manifestado en carne Jesús, que sin lugar a dudas ha sido y será el hombre más manso que jamás haya existido y existirá.

Jesús tenía que ser tímido y sencillo, ¿por qué pienso esto? sabiendo de si mismo que era el más grande que jamás pisara esta tierra, no sabemos nada de él desde los 12 asta los 30 años que empieza su ministerio, no hay nada en ese tiempo que a los informadores e historiadores de la época les llamase la atención, será tal vez porque la persona importante no necesita demostrarlo, lo que viene de Dios se manifestará a su tiempo; si, o si, caso de duda aplicar la opción primera.

Era tan tímido que necesitó un empujón para empezar su ministerio, aunque ya contaba con discípulos (Jn. 2:2) en este relato de las bodas de Canaá de Galilea (Jn. 2:1-12) su madre fue el trampolín para que Jesús empezase su ministerio, al decirle; “No tienen vino” a lo que Jesús respondió: “Aun no ha venido mi hora” pero si era su hora, porque su madre dijo a los sirvientes; haced todo lo que os dijere, y minutos después Jesús había convertido el agua en el mejor vino. Si era su hora, pero el carácter de Jesús no era impetuoso, como se dice popularmente “echao pa lante” era más bien tímido, reservado, poco hablador y prudente, porque dice (Proverbios 10:19) En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente. Jesús nunca pecó, por tanto para que se cumpla este verso Jesús era como lo he descrito, además Jesús no era muy hablador porque dice (Pr. 17:27) El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; y Jesús tenía muchísima.

No gritaba al hablar o predicar, porque este era su carácter, no significa que esté mal hecho que alguien lo haga si este es su carácter, pero de Jesús dice la Palabra de Dios en (Isaías 42:2) No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. Él usaba la unción de Dios, esa unción es como el imán que atrae al hierro, Jesús por medio de la verdad, trajo justicia (Is. 4:3-4).

No le fue fácil empezar su ministerio, porque aun sus hermanos no creían en él, (Jn. 7:5), y no me refiero a hermanos en la fe, si no a sus propios hermanos, Jacobo, José, Simón, y Judas (Mateo 13:55) aunque la Palabra no lo dice, se supone que alguna de sus hermanas tampoco (Mt.13:56) creían en él. No solo los de su casa no creían en él; que irónicamente se burlaban de su ministerio, sabiendo que los judíos querían matarlo (Jn.7:1) le incitaban a ir a Judea, acusándole de esconderse (Jn. 7:3-4), si esto pasó con el Rey de Gloria, que no puede pasar con un simple siervo de Dios, con un llamado medianamente grande.

Jesús no pasaba desapercibido para nadie, era muy amado por unos y muy odiado por otros. Tal como manda la palabra de Dios: “fríos o calientes”, pero no tibios que los vomitará Dios (Ap. 3:16).

No imagino a Jesús contando chistes o intentando ser gracioso, sin embargo era una persona sumamente agradable, porque todos le invitaban a sus fiestas, tanto judíos como gentiles, por norma no se invita a un aburrido o grosero o alguien que piensas te chafará la fiesta, un claro ejemplo para nosotros, ser agradables para trasmitir el amor de nuestro Señor.

Jesús era celoso de las cosas de Dios, como dice el (Salmo 69:9) Porque me consumió el celo de tu casa; Si vamos al relato de (Juan 2:13-22) vemos a un Jesús violento (Mt. 11:12 El reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan). Esto se refiere al celo por la obra de Dios que impulsó a Jesús hacer un látigo, y emprenderla a golpes con los mercaderes que negociaban en el templo, estos mercaderes estaban justificados así mismos y ante los religiosos, ya que lo hacían como para Dios. Solo se aceptaba en el templo un tipo de moneda para la ofrenda, deduzco que era el Dragma con que los judíos pagaban sus impuestos anuales, y sus variantes el didragma (2 Dragmas Mt.17:24) y el tetradragma o estatero (4 Dragmas Mt. 17:27), como solo se aceptaba un tipo de moneda, los judíos que venían de otro país tenían que cambiarlas y esto era un negocio fabuloso para todos. Con los animales pasaba lo mismo, Dios pedía como ofrenda un animal puro sin defecto, representando a Jesús en su sacrificio, cuando alguien traía un animal los sacerdotes lo examinaban a la perfección, si tenía algún defecto no lo dejaban pasar, pero esto no pasaba si lo compraban en el templo, todo pasaba, la gente ya lo compraba en el templo para evitarse complicaciones, esto era un gran negocio, pero a base de ofrendar a Dios algo corrupto de lo que Dios no puede agradarse, imagina si al rey de una nación le ofreces algo defectuoso, sería una ofensa, cuanto más al Rey de reyes. Esto fue lo que desató la ira de Jesús, porque su lealtad a Dios estaba por encima de su timidez y paciencia. Porque el pecado no es tener miedo o tener vergüenza, el pecado es que el miedo o la vergüenza te impida hacer la voluntad de Dios; para ser fortalecido tienes que tener tanto amor por Dios, como tenía Jesús que prefería hacer la voluntad de Dios antes que comer (Jn. 4:31-34).

Para Jesús no fue fácil obedecer a Dios, pero nada fácil, porque aprendió obediencia a través del dolor (Hebreos 5:8-9) toda su vida estuvo llena de sufrimiento y dolor, no solo en la cruz como piensa la gente, a sus discípulos les agradeció que estuviesen con él en sus pruebas (Lucas 22:28), y no estuvieron con él en la cruz, por tanto el camino de Jesús fue un camino de rosas, la flor fue su obra, el tallo las espinas en su vida.

Jesús era tímido pero valiente, se esperaba de él que liberase a Israel de los romanos, pero su reino era mucho más grande, porque no era de este mundo, era, es; un Reino eterno (Jn.18:36), aun siendo la persona más integra y ungida que ha pisado esta tierra, era temeroso de Dios (He. 5:7) no con temor de terror, sino con temor reverente, de alguien que ama y no quiere defraudar a quien ama, es nuestro claro ejemplo de cómo debemos temer a Dios sin miedo pero con mucho, y mucho amor.

Jesús no se ponía a orar cuando encontraba la dificultad, trabajaba de día, oraba de noche (Lc. 6:12) y ordenaba a las enfermedades y demonios sin rituales.

En una ocasión escuché decir y lo creí, que Jesús era feo, porque (Isaías 53:2) dice: …..No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Pero después de meditar pienso que Jesús era muy guapo, porque Dios no hace nada feo, en él todo es lindo con excelencia, por tanto este verso solo se refiere a Jesús en la cruz, desfigurado por ti y por mi, en su sufrimiento y desfiguración está nuestra recompensa, recompensa que no merecemos, pero por el amor de Jesús la tenemos, no olvidemos nunca que por nosotros; Jesús dejó toda su hermosura (Is.52:14).

No muestres la desfiguración de Jesucristo clavado en un madero, muestra la belleza del resucitado y sentado a la diestra del Padre; Rey de reyes y Señor de señores.

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